A continuación reproducimos el documento que
se leyó en el escrache realizado contra el
genocida Rolando Teolindo Funes el viernes
pasado, en su casa (9 de julio 1273, Cipolletti).
El escrache y el documento fueron construidos
entre varixs vecinxs de Cipo, el Movimiento
Dignidad, el Frente Darío Santillán, e H.I.J.O.S.
Alto Valle.
“La justicia es el acto final en el ejercicio
previo de la resistencia social y del poder
colectivo…” Mirta Mántaras
Hoy buscamos desenmascarar al buen vecino
para mostrar al espía, al buchón, al sicario; es
decir, a un genocida que cobardemente se mezcla
entre nosotros. Con el escrache buscamos señalar
a este genocida como a cualquier otro genocida
para que caiga sobre él la condena social.
Reivindicamos el escrache como una herramienta
de denuncia, que permite socializar la identidad
de cada uno de los genocidas que aún están
sueltos como, en este caso, Rolando Teolindo
Funes. Creemos que sólo manteniendo la memoria
viva, tendremos una sociedad comprometida, que
construya su propia justicia, una justicia
popular. Una justicia que no se construye dentro
de las paredes de un juzgado, sino en la calle,
de forma activa y consciente. Rescatar la
memoria colectiva, implica un proceso continuo,
permanente, que no facilite una sociedad
funcional al genocidio. Un genocidio que se
construye no sólo con un genocida y con una
víctima, sino con una sociedad cómplice e
ignorante. Es por eso que hoy vinimos hasta acá,
para poner en práctica la justicia popular…
Escrachamos a este oscuro personaje: Rolando
Teolindo Funes es un genocida que trabajó en el
ámbito de la Universidad del Comahue como
colaborador del funesto interventor Remus Tetu,
quien coordinó desde la Universidad el accionar
de la Triple A en la región. La presunta
actividad desplegada por Funes consistió en la
recolección de información sobre la actividad y
los actores de la vida universitaria, con fines
de persecución política. De tal modo, las
presuntas labores de recolección de información
atribuidas se vinculan como necesario
antecedente de los secuestros, aplicación de
tormentos y desapariciones de personas.
Actividades tales como infiltración en
asambleas estudiantiles y otros espacios
sociales, amenazas, vigilancia y seguimiento de
personas, se presumen desplegadas con el
objetivo de “individualizar” al “oponente” a fin
de posibilitar su “aniquilación”. Su tarea la
realizaba con Raúl Guglielminetti, Raúl Giorgi,
Ricardo Wygladacz y José Luis Cáceres, entre
otros esbirros dentro del “Grupo de vigilancia”
de Tetu. Fue un engranaje importante para el
funcionamiento de la Triple A en la zona,
fundamentalmente en la Universidad Nacional del
Comahue (UNCo) a partir de su cercanía con la
Concentración Nacional Universitaria (CNU), el
grupo de ultraderecha vinculado a esta
estructura paramilitar. El interventor Remus
Tetu firmó en el año 75 varias resoluciones en
las cuales se nombra a este genocida a cargo de
la Dirección de Extensión Universitaria y en la
Secretaría General de Extensión de la
Universidad Nacional de Comahue, desempeñando
idénticas funciones y en forma paralela en la
Universidad Nacional del Sur. Este personaje era
el encargado, junto a Raúl Giorgi, de preparar
los informes para Tetu, con los cuales se
expulsaba a los estudiantes y se cesanteaba a
los trabajadores. Los mismos elevaban dichos
informes al juzgado federal para que les
abrieran causas por “terroristas”. También fue
quien posibilitó que se perpetrara el atentado
en marzo de 1975 a la agencia del diario “Río
Negro”, ya que fue quien entregó el arma a los
ya mencionados genocidas Guglielminetti y
Cáceres. Luego fue juez de paz en la ciudad de
Cipolletti durante años de gobiernos
constitucionales. Hoy podemos encontrarlo
cotidianamente caminando por las calles de
Cipolletti con total impunidad, tomando café con
amigos en un conocido y céntrico bar. Las
compañeras y los compañeros asesinados por el
aparato montado desde la doctrina de seguridad
nacional, y sostenido por las fuerzas armadas y
los grupos de poder económico, combatían por un
mundo mejor, por un mundo de iguales sin
carencias. Quienes llevaron a cabo el genocidio
lo hicieron con la convicción de mantener las
estructuras de este sistema capitalista tal cual
estaban, e incluso perfeccionarlas para
garantizar el beneficio de pocos en base al
destajo de casi todos. Las y los compañeros
fueron asesinados, acallados o permanecen
desaparecidos. Las y los genocidas están
sueltos, regodeándose de su supuesto éxito y
quejándose de los docentes y médicos que hacen
paros, de la gente que no tiene trabajo, techo o
tierra. Saber que los genocidas están entre
nosotros sin recibir el castigo de la “justicia”
porque son ellos mismos y sus cómplices quienes
la imparten no puede ser una puteada al aire:
tiene que ser mensaje, tiene que ser reguero de
pólvora para que podamos seguir gritando y
actuando: como no hay justicia hay escrache…
“La impunidad está tapada de silencio y sin
embargo grita…¿escuchás?”
Horas se podría
estar contando esta historia
y
otras parejamente tristes
sin
calentar un solo gramo del país
sin
calentarle ningún pie
¿Acaso
no está corriendo la sangre
de
los 16 fusilados de Trelew?
por
las calles de Trelew y demás calles del país
¿No
está corriendo la sangre?
¿Hay
algún sitio del país donde esa sangre
no
está corriendo ahora?
Juan Gelman
POR LOS HÉROES DE TRELEW,
POR LOS TREINTA MIL
Los
héroes de Trelew A las 3.30 del 22 de agosto de
1972 eran masacrados, en la base aeronaval Alte.
Zar de la Armada, los 19 combatientes
revolucionarios que se habían rendido en el
aeropuerto local, luego del combate de Rawson.
Ese
día fue sellada con sangre la unidad de los
revolucionarios que luchaban por la patria
socialista y fue una derrota política de la
dictadura, acelerando su retirada.
Carlos Alberto Astudillo (FAR). Nació en
Santiago del Estero en el 17 de agosto de 1944
(28 años), estudiante de medicina en la
Universidad de Córdoba. Detenido el 29 de
diciembre de 1970 y brutalmente torturado.
Rubén Pedro Bonet (PRT-ERP). Nació en Buenos
Aires el 1 de febrero de 1942 (30 años), casado
y padre de dos chicos, Hernán y Mariana, de 4 y
5 años. Perteneciente a una familia muy modesta
abandonó sus estudios para ingresar como obrero
en Sudamtex y Nestlé. Detenido en febrero de
1971.
Eduardo Adolfo Capello (PRT-ERP). Nació en
Buenos Aires el 3 de mayo de 1948 (24 años),
estudiante de ciencias económicas y empleado.
Detenido cuando intentaba expropiar un auto en
febrero de 1971. Mario Emilio Delfino (PRT-ERP).
Nació en Rosario el 17 de septiembre de 1942 (29
años), casado. Estudió ingeniería en la
Universidad de Santa Fe. Inició su militancia en
Palabra Obrera, que confluiría en el PRT.
Abandonó sus estudios universitarios para
ingresar como obrero en el frigorífico Swift de
Rosario, donde trabajó 5 años. Detenido el 14 de
abril de 1970. El V congreso del PRT lo eligió
miembro del Comité Central en ausencia.
Alberto Carlos del Rey (PRT-ERP). Nació en
Rosario el 22 de febrero de 1949 (23 años),
estudió ingeniería química en la Universidad de
Rosario, donde se integró al PRT. Participó del
congreso fundacional del ERP. Detenido el 27 de
abril de 1971.
Alfredo Elías Kohon (FAR). Nació en Entre
Ríos el 22 de marzo de 1945 (27 años), estudiaba
ingeniería en la Universidad de Córdoba y
trabajaba en una fábrica metalúrgica. Formó
parte de los comandos Santiago Pampillón y fue
fundador de las FAR local. Detenido el 29 de
diciembre de 1970.
Clarisa Rosa Lea Place (PRT-ERP). Nació en
Tucumán el 23 de diciembre de 1948 (23 años),
estudió derecho en la Universidad de Tucumán,
donde se integró al PRT. Participó del congreso
fundacional del ERP. Detenida en diciembre de
1970 durante un control de rutina.
Susana Graciela Lesgart de Yofre (MONTONEROS).
Nació en Córdoba el 13 de octubre de 1949 (22
años), maestra. Se radicó en Tucumán donde
enseñaba y compartía la vida con los
trabajadores cañeros. Fue una de las fundadoras
de Montoneros en Córdoba. Detenida en diciembre
de 1971.
José Ricardo Mena (PRT-ERP). Nació el 28 de
marzo de 1951 en Tucumán (21 años), obrero
azucarero. Integró los primeras grupos del PRT
en Tucumán. Detenido tras la expropiación a un
banco, en noviembre de 1970.
Miguel Ángel Polti (PRT-ERP). Nació en
Córdoba el 11 de julio de 1951 (21 años),
estudió ingeniería química en la Universidad de
Córdoba, era hermano de José Polti, muerto en
abril de 1971. Detenido en Córdoba, en julio de
1971.
Mariano Pujadas (MONTONEROS). Nació en
Barcelona el 14 de junio de 1948 (24 años), fue
fundador y dirigente de Montoneros en Córdoba.
Participó en la toma de La Calera. Estaba a
punto de terminar la carrera de ingeniero
agrónomo cuando fue detenido en una redada, en
junio de 1971.
María Angélica Sabelli (FAR). Nació en
Buenos Aires el 12 de enero de 1949 (23 años),
conoció a Carlos Olmedo cuando estudiaba en el
Colegio Nacional Buenos Aires. Cursaba
matemática en la facultad de ciencias exactas,
trabajaba como empleada y como profesora de
matemática y latín. Detenida en febrero de 1972
y salvajemente torturada.
Ana María Villareal de Santucho (PRT-ERP).
Nació en 9 de octubre de 1935 (36 años), era
compañera de Mario Roberto Santucho y madre de
tres chicos. Licenciada en artes plásticas por
la Universidad de Tucumán. Junto a Santucho
empezó a militar en el FRIP (Frente
Revolucionario Indoamericano y Popular) que
luego confluyó en el PRT. Detenida en un control
de rutina en un colectivo.
Humberto Segundo Suarez (PRT-ERP). Nació en
Tucumán el 1 de abril de 1947 (25 años), de
origen rural, fue cañero, obrero de la
construcción y oficial panadero. Detenido en
marzo de 1971.
Humberto Adrián Toschi (PRT-ERP). Nació en 1
de abril de 1947 en Córdoba (25 años), trabajaba
en una empresa familiar hasta que eligió ser
obrero. Detenido, junto con Santucho y Gorriarán
Merlo, en una redada el 30 de agosto de 1971.
Jorge Alejandro Ulla (PRT-ERP). Nació en
Santa Fe el 23 de diciembre de 1944 (27 años),
maestro; abandonó sus estudios para trabajar
como obrero en una fábrica metalúrgica.
Participó del congreso fundacional del ERP y en
la primera operación armada. Detenido junto con
Humberto Toschi en Córdoba, en agosto de 1971.
Tres
sobrevivieron: Ricardo René Haidar
(Montonero), María Antonia Berger (FAR), Alberto
Miguel Camps (FAR).
HOY ESTAN
DESAPARECIDOS
Casa
de H.I.J.O.S.
Mathos Rodriguez 266Cipolletti.
Río Negro. (C.P. 8324)